Los pros y los contras que dejó el pabellón del conocimiento digital, en Colombiamoda 2020

Como lo mencionó Carlos Eduardo Botero, presidente ejecutivo de Inexmoda en una entrevista realizada el día de ayer por un live, en el perfil de Código Malva: “Vamos hablar de lo bueno y lo malo de Colombiamoda, pero al menos, no estamos frente a un titular como uno que leí hoy en un medio internacional, sobre diferentes ferias de moda: Tal organización, tiró la toalla

Con ansiedad diferentes miembros del sector moda estaban a la expectativa de lo que sería esta semana digital. La esencia de esta feria, siguió intacta: moda, conocimiento y negocios.

El pabellón del conocimiento fue una de las secciones que más tuvo cabida en esta versión, teniendo dos líneas diferentes: Una gratuita con 27 foros que se llevaron acabo del 27 al 31 de julio, siete masterclass y catorce talleres en modalidad de pago, con una experiencia más personalizada.

Los temas que más se tocaron en esta sección de aprendizaje fueron: Digitalización, sostenibilidad y adaptación.

Digitalización

La migración a lo digital se aceleró en pasos agigantados en consecuencia de la pandemia, y cambio tanto las dinámicas de los expositores, como la disposición de los asistentes.

Personajes como Salvador Barrena, Digital transformation leader en Centric Software, y Lafayette con su charla Mentalidades del Consumidor 2020, realizaron sus exposiciones vía streaming. Hablaron acerca de lo que es el panorama digital en la moda, de cómo la lucidez en lo virtual está en lograr -a distancia- una experiencia que despierte los sentidos.

Esta lucidez necesaria en las prácticas digitales, se vio opacada en el ámbito del conocimiento en Colombiamoda, al no brindar una interactividad y una comunicación bilateral.

A pesar de tener invitados nacionales e internacionales relevantes en la industria, -lo cual fue un reto bien librado por Inexmoda, teniendo en cuenta el poco tiempo que tuvieron para transfigurar el evento-, esta sección gratuita se vio sosegada por la falta de interacción.

Con Camilo Guerrero Villegas, coordinador y profesor del programa Fashion Law en LCI, tuvimos una charla hace unos días sobre los sentimientos que despertó esta experiencia académica digital, en la edición de este año.

Ig:cguerrerovillegas

Sostenibilidad

La mayor parte del contenido académico giro entorno a la sostenibilidad. Prácticas como la moda circular y la conciencia al comprar, están tocando cada vez más la industria local.

Conversaciones como la de Ana María Osorio, coordinadora nacional de sostenibilidad UPB, esclarece una visión de los lazos entre la digitalización y la sostenibilidad, de cómo este se teje con más fuerza con el paso del tiempo, construyendo un consumidor más informado y curioso por el proceso en el que se concibió su compra.

La amplitud de este concepto abarca diversas dinámicas, que hasta ahora es un tema que se está poniendo sobre la mesa en Colombia, y que algunas marcas se están yendo por estas herramientas más ecológicas en su producción.

Y como menciono Karla Martínez de Salas, Directora Editorial de Vogue México y Latinoamérica en su charla en este pabellón: “No se puede hablar de sostenibilidad, sin hablar de artesanía en Latinoamérica.”

Adaptación

La adaptación no solo fue un tema que rodó por este pabellón, los exponentes, los asistentes, los diseñadores y todo el equipo de Inexmoda, fueron un claro ejemplo de la rapidez con la que el ser humano puede abrazar los cambios.

Esta esfera se desmenuzo desde todas sus miradas. Percepciones sociales e históricas que pudimos presenciar con un exponente como Sebastián Álvarez, hablando de la historia y la razón de ser de los códigos de vestimenta islámica, y cómo occidente que ha sido muy escéptico con estas estéticas, ahora se ve permeado por la necesidad de cubrir el rostro.

Por la línea de las mascarillas estuvo presente Claudia Fernández, doctora en diseño y creación, y magister en arte y diseño; con la charla Nuevas realidades, preguntas abiertas para el diseño en tiempos volátiles.

En este espacio, pudimos conocer desde su voz diferentes ópticas y retos que tiene el diseño. Como esta rama del arte ha tenido que adaptarse a incluir un elemento, como lo son las máscaras en la cotidianidad.

“La mascarilla es un signo de nuestro presente, un símbolo de lo actual”, expresó Fernández.

Este pabellón estuvo lleno de sentimientos encontrados, por un lado, la falta de interactividad dejó un sin sabor en las dinámicas que Inexmoda usó para llevar a cabo la parte académica del evento.

Pero en este barco de incertidumbre por el mañana estamos todos, y la adaptabilidad ha llegado a cambiar empresas, estilos de vida, ideas y miradas. Tanto así, que más allá de haber sido un tema en la parrilla de Colombiamoda 2020, Inexmoda lo vivió en carne propia a tanta velocidad, que a pesar de los altibajos, logró llevar una feria más democrática a través de la pantalla.

Con cariño,

Natalia Torres.

La Tienda del Putas apoya a vendedores informales y trabajadoras sexuales en Medellín

Colombia es uno de los países en donde el trabajo sexual es legal, tal y como lo expresa la sentencia T-629-10. Sin embargo, el oficio no se encuentra regulado y no hay un marco jurídico que les garantice los derechos laborales.

Este vacío jurídico, como lo denomina el abogado Francisco Adames, deja a los trabajadores y trabajadoras sexuales sin garantías para la afiliación al Sistema de Seguridad Social, sin regulaciones y deslegitima un trato digno.

En Medellín, un grupo de ocho mujeres decidieron unirse para defender los derechos de las trabajadoras sexuales de la ciudad de la eterna primavera, creando Putamente Poderosas. “Somos mujeres, defendiendo los derechos de otras mujeres”, dijo Carolina Sánchez, integrante del colectivo.

Este un espacio para dialogar, visibilizar y resignificar la palabra puta. Como expresan en sus redes sociales, apropiándose de un significado expansivo y libre de prejuicios para poner este tema –el trabajo sexual– sobre la mesa, en una sociedad en la que aún se habla con timidez y en la que algunos se hacen “los de las gafas”, frente a estas problemáticas.

El colectivo que nació en enero de este año, busca “ser una plataforma para las trabajadoras sexuales. Ser un puente entre las trabajadoras, el estado y la ciudadanía. Para que el trabajo sexual se reconozca como un trabajo digno en Colombia”, expresó Sánchez.

Algunas de sus integrantes son diseñadoras gráficas, comunicadoras sociales, diseñadoras de vestuario, como lo es su directora Melissa Toro y abogadas, en el caso de Carolina Sánchez. Que pretenden brindar otras oportunidades laborales, acompañamiento en espacios de información y sobre todo, dar voz a las trabajadoras y trabajadores.

Tienen diferentes líneas de trabajo, entre estas el proyecto “Expansiones Poderosas”. Este se desarrolla en los inquilinatos del centro de Medellín, y allí, a través del arte, la escritura y la lectura, emerge un ambiente libre de estereotipos y prejuicios, para crear miradas y conversaciones desde la empatía.

LA TIENDA DEL PUTAS

Candela y Sayonara, estos nombres PUTAMENTE PODEROSOS son las referencias de dos monos que vienen en tela náutica antifluidos. Llamando a la igualdad y a la diversidad, son prendas unisex disponibles en seis tonalidades.

Fotografías. Instagram: latiendadelputas

En este punto, es donde la moda y las miradas sociales y políticas se unen en el mismo escenario. Esta marca nace en tiempos de pandemia, cuando el colectivo decide tomar acciones frente a las trabajadoras sexuales y vendedores informales de Medellín, los cuales han sido unos de los nichos laborales más afectados por el aislamiento.

Los ingresos de la marca son destinados directamente a las campañas del colectivo, para contribuir con mercados y bonos a estos trabajadores, los cuales la mayoría viven al día y se ven más expuestos al contagio y a la desigualdad social. 

En la sección de la espalda, el mono tiene estampada la frase “PUTAMENTE PODEROSAS” – la cual es opcional –, pero que con todo el vigor reitera nuevamente uno de los propósitos de este movimiento, resignificar la palabra puta. Esta, que en diversas ocasiones se dice con odio, que se usa para desmeritar y ofender a la mujer, se puede transformar para gozar de su uso sin encono ni juicios.

“Nos hemos encontrado con problemas, como de que esta palabra no la podemos poner en la publicidad, no puede ir con un nombre institucional porque está mal vista.” -Carolina Sánchez.

PUTA, CADENETA Y CHISME

Un espacio donde no solo se entrelazan los hilos, sino que se tejen conversaciones alrededor de todo lo que cobija el trabajo sexual.

Foto. Instagram: putamentepoderosas

Estos encuentros semanales que actualmente se realizan por plataformas digitales, son: “La excusa perfecta para romper el imaginario, los estereotipos y saber qué ella es una mujer, como mi mamá y mi abuela, la cual puede enseñarme algo.” Dijo Sánchez.

Estas representaciones artísticas que se alimentan de tertulias y de puntadas de empatía, son abiertas al público; siempre van de la mano con una instructora y una trabajadora sexual.

Foto. Instagram: putamentepoderosas

Actualmente PUTAMENTE PODEROSAS está generando diversas campañas para apoyar a las trabajadoras sexuales en Medellín, pero su iniciativa de resignificar y cuestionar como la sociedad mira a las mujeres que laboran en este ámbito, cruza las fronteras paisas y ¿por qué no? Colombianas.

Bien lo dice Carolina Sánchez: “La idea es que esto sea un modelo replicable, que sea una plataforma que se pueda replicar en otras ciudades del país, sobretodo porque somos conscientes que esta problemática no es solo de Medellín, sino de todo el país.”

Con cariño,

Natalia Torres.

“ESTA PRENDA ES UN ACTO DE PAZ”

Colección 2020 Manifiesta.

Un país identificado mundialmente por su café, por sus bellos paisajes, por su riqueza hídrica, y en el universo de la moda; por sus siluetas, estampados y colores, que unifican ornamentaciones típicas colombianas, con estéticas más modernas, está generando paz mediante el sector textil.

Además de esta colorida imagen de Colombia, también hay un contexto desgarrador, que ha cobijado a todo el país por más de 50 años en guerra. Impregnado por muchos años de violencia, desde el interior de cada hogar, desplegándose por todos los territorios urbanos y rurales, en conflicto armado interno.

En el 2016 se veía una luz, el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos y las FARC, firmaron el acuerdo de paz, el cual, en los últimos años -en especial con el gobierno actual- se ha expuesto a un sinfín de tropiezos.

Un eje fundamental del acuerdo es la reincorporación, y para que esta sea efectiva, se debe brindar la posibilidad de ingresos económicos lícitos y garantías laborales. A final del 2019, La Agencia para la Reincorporación y la Normalización informó que el 11.1% de 52.315 reinsertados, presentaban condiciones de desempleo.

La industria textil es uno de los sectores que más genera empleo a nivel mundial, y en Colombia, la moda no sería una excepción para brindarle una segunda oportunidad a los excombatientes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Ángela Herrera, una joven de 25 años y politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, en su deseo de unir sus dos pasiones, la moda y la ciencia política, crea Manifiesta en el 2016, una marca que junto a Tejiendo Paz, trabajan con reincorporados de las FARC.

A raíz de analizar los derechos laborales de las costureras a nivel mundial, y a la situación del conflicto en Colombia, donde se estaba generando un acuerdo de paz, decide que la reincorporación sea el corazón de su marca, dando oportunidades laborales a los excombatientes.

“La costura como una forma de incorporarse a la vida civil”, menciona Ángela, una emprendedora que trabaja con cuatro jóvenes en Bogotá, y con diferentes reincorporados en Iconozo, Tolima, lugar donde la paz y la confección, se vuelven uno solo.

Con todos los altibajos que ha tenido el proceso de paz, ¿Cómo se manejan las garantías laborales con los que ya están reincorporados?

“La lentitud actual de la implementación del acuerdo de paz genera una incertidumbre a la población reincorporada, tanto en sus vidas personales como laborales, afecta la manera en cómo se perciben los objetivos de vida. Igual la mayoría de ellos están formando sus familias, trabajando por dar unas oportunidades diferentes a sus hijos a las que ellos tuvieron, y creo, que esa es la mejor muestra de la voluntad de paz que tienen.”

Moda y política

La moda, en su mayoría de escenarios es percibida como una industria superficial, pero esta es un arte, que comunica, que se genera de diversas formas según su contexto, y que desde su creación, producción y uso, es un acto político.

Manifiesta, moda colombiana.

Desde la creación de Manifiesta, Ángela siempre ha querido expresar esto con su marca: “La moda es un acto político porque nos permite enviar mensajes a partir de las prendas que confeccionamos”, reiterando que los consumidores deben conocer que están haciendo los excombatientes por reintegrarse y la importancia del acuerdo de paz en Colombia

Además, de darle todo el sentido a la palabra reconciliación, uniendo a través de la moda a víctimas y victimarios, quienes trabajan juntos en un mismo proyecto. “Las prendas de gamuza son patronadas por asociaciones de mujeres víctimas de la violencia y luego, confeccionadas por exguerrilleros.”

Dejar el odio a un lado, ese es el mensaje que Herrera quiere construir con su marca, apoyar la construcción de la paz, un mensaje que ha dejado claro en diferentes eventos donde ha presentado su emprendimiento y todo lo que hay detrás de este, como en el desfile PAZarela, llevado a cabo en la Universidad de los Andes, el año pasado, donde diferentes estudiantes y excombatientes, desfilaron las prendas creadas por Tejiendo Paz y Manifiesta.

Moda en tiempos de pandemia

Confección de tapabocas, en Iconozo, Tolima.

Actualmente la producción de kimonos y blusas esta parada, pero con una donación de insumos lograron confeccionar 14.000 tapabocas, que se destinaron a personas privadas de la libertad en la Cárcel Modelo en Bogotá, a comunidades indígenas al sur del Tolima, donde hay puntos de reincorporación y a diferentes poblaciones vulnerables.


Emprendimientos como el de Ángela Herrera, es apostarle a la moda local, a unas condiciones laborales justas, a democratizar la producción y el consumo de moda. Además, como punto vital, brindar segundas oportunidades y paz a nuestro país.

Con cariño,

Natalia Torres.