LA MODA EN CONTRA DEL COVID-19

Algunas marcas internacionales y nacionales, que han demostrado su conciencia y solidaridad frente a la pandemia

En los últimos meses la vida nos ha dado un giro, como individuos y sociedad estamos pasando por una metamorfosis en nuestros hábitos y en la manera en que percibimos la vida. Lo que antes veíamos en las películas y leíamos en los libros de historia acerca de las pandemias, hoy es nuestra realidad.

El COVID-19 ha puesto en pausa la vida personal de muchos, planes, y entre otras cosas, la productividad de pequeñas y grandes empresas. Notoriamente, la prioridad debe ser nuestra salud física y mental, de nuestros vecinos, familiares, amigos y de la humanidad.

Esta metamorfosis y preocupación por la salud, ha llevado a la industria de la moda a diversificarse en plataformas digitales, cancelar diferentes eventos y solidarizarse con sus trabajadores y consumidores. En este artículo, encontraran algunas de las marcas que han decidido contribuir con esta problemática mundial.

Gucci

Hace tres días la marca de lujo italiana público un comunicado en su perfil de Instagram, donde informa que realizaron dos donaciones, una a nivel local, donando 1 millón de euros al Departamento de Protección Civil italiano, para reforzar la asistencia en la salud. La otra fue la misma cantidad donada a nivel mundial, “Al Fondo de Respuesta a la Solidaridad Covid-19 de la Fundación de las Naciones Unidas en apoyo de la Organización Mundial de la Salud.”

Instagram: @gucci

Inditex

El gigante textil que tiene en su poder grandes marcas como Zara, Stradivarius, Breshka, Oysho, entre otras, el 18 de marzo informó que pondría a disposición del gobierno español, toda su capacidad logística y de gestión comercial, para atender las diferentes necesidades que se presenten, debido a la urgencia sanitaria.

Además de la donación de 10.000 mascarillas, el envió que confirmó el diario español AS el pasado 21 de marzo, proveniente desde China, con 5.000 trajes protectores para el personal de sanidad y más de un millón de mascarillas.

Tomada de: Pinterest

Balenciaga

La casa de moda Balenciaga, comunicó la fabricación de mascarillas para contrarrestar su escasez en Francia, debido al virus. Kering, la empresa francesa a la que pertenece Balenciaga, no confirmó la cantidad de estas que se fabricarán, pero si afirmó que llegarán tres millones de mascarillas importadas desde China.

Foto tomada de: Pinterest.

Arturo Calle

En el ámbito local, Arturo Calle ha sido uno de los grupos empresariales en el sector de la moda más conscientes y solidarios. El 19 de marzo publicaron un comunicado oficial, donde decidían el cierre tiendas y fábricas, a partir del día siguiente, poniendo como prioridad la salud de sus clientes y sus más de 6.000 trabajadores.

Instagram: @arturocalleoficial

En una entrevista para Blu Radio, el empresario Carlos Arturo Calle, afirmó que seguirá pagando los salarios de sus trabajadores, además de manifestar que “Hacer esta pausa en el camino es algo muy importante, que nos lleva a meditar más, a generar más empleo. A querer más al ser humano, a nuestros empleados, a nuestros clientes. Esto que pasa nos va a servir para que Colombia sea más grande.”

Y como menciono la reconocida firma italiana Gucci: “Estamos todos juntos en esto.” No pierdan el positivismo, ni la calma, y ojalá todas las acciones que han tomado estas marcas, sirvan de inspiración para diferentes grupos empresariales, grandes y pequeños, para los gobernantes y para todos como humanidad. Para ser más conscientes y solidarios frente a esta pandemia, porque cuando la marea baje, el mundo no volverá a ser el mismo.

Con cariño,

Natalia Torres.

Moda consciente

“Experimenta, alquila, diviértete y devuélvelo” con Priscila Fashion Rental

Priscila Fashion Rental

En Colombia la alta moda ahora va de la mano con la moda circular, gracias a María Fernanda Hernández, dedicada al lujo, la marroquineria, además de ser creadora de Priscila Fashion Rental, desmitifica el uso de prendas de diseñador contribuyendo a una industria más consciente.

Priscila es un espacio en la ciudad de Bogotá para que todos tengan la posibilidad de divertirse a través de la moda, como está marcado en la primera pared con la que te topas al ingresar, “sueña, prueba, experimenta, alquila, diviértete y devuélvelo”.

Estas seis palabras deberían ser esenciales a la hora de renovar nuestro closet; la moda en diferentes escenarios puede ser intimidante debido a estereotipos o prejuicios que giran en torno a ella, las incógnitas más usuales que permanecen en la mente antes de ingresar a una tienda de diseñador son: ¿será demasiado costoso? ¿para qué entro si no voy a comprar nada? o ¿si me lucirán esas prendas?

Para dejar a un lado este pequeño tormento que puede llegar a la hora de querer lucir diferente, para un evento como: una reunión de trabajo, un bruch o una edición del Bogotá Fashion Week. La renta de prendas de diseñador es una gran opción, como lo dice María Fernanda “En lugar de gastar mucho dinero o pedir ropa prestada, Priscila Fashion Rental es una extensión del closet de cualquier mujer”.

Con diferentes prendas como: capas, kimonos, vestidos, carteras, chaquetas y sastres, reúne a diferentes diseñadores colombianos como: Olga Piedrahita, Bethel, Andrea Landa, Hernàn Zajar, Mario Hernandez, Code of Conduct, Eloisa Studio, Atelier Crump, A Modo Mio, entre otros.

Los costos de alquiler varían según la prenda y la cantidad de días que la tendrás en tu poder, la opción de préstamo es de dos a siete días y su valor puede oscilar entre $80.000 y $500.000 pesos, según el precio a público de la prenda. Además, ofrecen membresías, entre esas Priscila Práctica, con la cual, tendrás acceso a cuatro prendas al mes por el valor de $380.000, cada una por siete días, y Priscila Sorprende, que incluye seis prendas al mes y una hora de asesoría con María Fernanda Hernández, por $580.000 pesos.

Este modelo de negocio en la industria de la moda local, es más que necesario, no solo es la experiencia de vestir diseñadores emblemáticos colombianos, si no dar a conocer marcas emergentes y jóvenes, a un segmento de compra amplio.

Por último, como punto más importante, generando conciencia, contribuyendo de una forma positiva al medio ambiente, para nadie es un secreto que esta es una de las industrias más contaminantes en el mundo, el 50% de las prendas fabricadas por el Fast Fashion acaban en la basura en menos de un año, generando toneladas de Co2 al ser quemada, y si los modelos de negocios siguen esta moda rápida, para el 2030 las emisiones de gases contaminantes aumentaran en un 50% según la ONU.

Viendo los closets de mis clientas y viendo la tendencia en el mundo, donde la propiedad ya no es importante, si no lo importante es vivir el ya y el ahora, no estar preocupada por ¡ay no tengo que ponerme!” menciona María Fernanda, ¿usted optaría por una extensión de su closet para no perder el gusto de vestir prendas de diseñador, contribuyendo con el cuidado y la conciencia del medio ambiente?

Con cariño,

Natalia Torres.

Minifalda, la prenda que encoleriza al patriarcado

La percepción de llevar la tela rosando los muslos, dimensiona la sensación de libertad a tan solo 20 centímetros de las rodillas

Imagen tomada de: http://www.nydailynews.com

Una de las prendas más adoradas y a su vez, más satanizadas desde los años sesenta ha sido la minifalda, pero ¿Por qué concebir esta prenda más allá de la visión de una falda corta? Su creación, su auge y su uso, tienen una variedad de realidades y espectros, culturales, pasionales y políticos.

La mujer y la falda en algunos casos se encuentran desde la infancia, se comparte una relación llena de satisfacción y de disgustos, por ejemplo, en un país como Colombia, las niñas conocen de esta prenda al entrar colegio y años más tarde, principalmente en la adolescencia, comienza esa batalla de amores y odios hacia ella.  

Desde ese ambiente, la minifalda ya tiene un tinte político, porque se le impone a la mujer el uso de esta y no obstante el largo en el que “es políticamente correcto su uso”. Por factores familiares, escolares y de diferentes “autoridades”, allí comienza a ser símbolo de liberación, cuando empiezan las modificaciones en ella.

Tal vez a esa edad solo lo percibimos como una rebeldía o picardía, el hecho de subir la falda que debía ir bajo la rodilla, unos centímetros arriba de esta, pero ese suceso que muchas pudieron vivir en su adolescencia, como coser ellas mismas esos centímetros de más o ir a escondidas con el poco dinero que se podía reunir a esa edad, a un sastre, para que este, escondiera tras la tela, lo que es para la sociedad “la niña bien vestida”.  

La creación de esta controversial prenda se le otorga a la diseñadora británica Mary Quant, en los años sesenta, época de liberación en su mayor expresión artística y en especial femenina, Londres era un nido central donde se vivían estas expresiones, los jóvenes venían de un panorama grisáceo, además de un vestir básico y plano, las mujeres de clase media no tenían ese sentimiento de libertad y el poder de decisión sobre lo que usaban, lo que las regia prácticamente era el vestier de sus madres, a pesar que ya habían diferentes conceptos del vestir femenino en la alta costura.

“Desde ese día quedé fascinada con esa hermosa imagen de piernas y los tobillos” menciona Quant sobre su proceso creativo de esta emblemática pieza, para la revista The Week. En diferentes entrevistas la diseñadora reiteraba que las creadoras de la mini realmente fueron las mujeres que entraban a su tienda con la idea de querer subir el ruedo de estas largas telas, que cubrían su liberación.

Mary Quant the fashion designer in her lab in Chelsea measuring the length of a mini skirt: Year 1965

La controversia que acapara esta prenda prevalece en el tiempo al igual que esta misma en el momento de su auge, la misma Coco Chanel, la catalogó como una “horrible”,  se encasillo como el vestir solo para mujeres de cierta edad y mientras se vivía la carrera espacial, el patriarcado se expresaba molesto ante las exhibiciones en las vitrinas con este nuevo nacer revolucionario de la moda, catalogándolo de obsceno y exhibicionista.

La audacia de esta creación llego a tal punto, de encolerizar a sectores políticos de diferentes países, Uganda en el 2013, aprobó una ley que prohíbe los factores que el gobierno clasifique como “un problema social insidioso”, entre estos la pornografía y el uso de prendas que deje al descubierto los muslos y el pecho.

En el 2012, al sur de África, específicamente en Suazilandia, retomaron una ley colonial de 1889, donde se prohíbe la ropa indecente porque “Se facilita la violación porque es fácil retirar el pequeño trozo de tela que llevan las mujeres”, menciono Wendy Hleta, portavoz policial, además de exponerse a ser detenidas en caso de infringir la ley.

Imagen tomada de: http://www.nydailynews.com

A pesar de la censura, el sexismo y machismo que se evidencian en las anteriores leyes, en el 2020 la minifalda causa incomodidad, controversia y sobre todo, sentimiento revolucionario.

Aún se critica a la mujer adulta que la usa, aún hay hombres, mujeres y gobiernos que creen que la causa de las agresiones sexuales a la mujer, es culpa de la provocación de esta misma y muchas mujeres se cohíben de usarla por miedo al acoso en las calles.

Si fue Mary Quant,  André Courrèges o la iniciativa de diferentes mujeres en los sesenta de revelarse atreves de eliminar esos centímetros de más, la minifalda prevalecerá más allá de ser una prenda, como un símbolo de expresión femenina.

Con cariño,

Natalia Torres.

La moda unisex, ¿será un grito a la libre personalidad?

Estos son los primeros pasos a una moda sin género

Hemos crecido con un sinfín de estereotipos, desde que nacemos, se nos indica, cuales son los colores que van acorde a las niñas, cuales no le van bien a los niños, y que debe usar cada género, como si nos estuvieran imponiendo una personalidad.

Por supuesto, que estas “normas del vestir”, vienen según cada cultura, pero específicamente, en Latinoamérica, sociedad machista aún, se tiene preestablecido que el barniz, los tonos pastel y las faldas, son de las chicas; en cambio, los colores oscuros, ropa holgada, es cuestión de hombres.

Durante la primera guerra mundial, la icónica Coco Chanel, liberó a la mujer del corsé, dejando atrás esa feminidad asfixiada y rígida, para brindar un mar de opciones, como la ropa holgada y cómoda.

Este suceso, es un hito en la historia de la moda, pero aun así, hoy por hoy, se estereotipa o se escandaliza, una mujer en trajes over size  o se “desmoraliza la masculinidad” de un hombre, que lleva un color rosado.

A raíz de este conjunto de “normas” o parámetros, a los que cualquier persona se puede enfrentar, desde entrar a una tienda y encontrar cada sexo en un piso diferente, a miradas y malos comentarios en las calles, porque lo que se lleva, no es “acorde a la moralidad establecida”. Por esto, allí nace la pregunta ¿La moda debe tener género?

Esta es una discusión que aún tiene un camino largo, pero los primeros pasos, a una moda sin género, lo están dando las líneas unisex. Diferentes marcas, con sus estilos, han sacado colecciones dedicadas a esto, centrándose en eliminar los cortes que hormen la silueta, creando patrones más neutrales.

Colecciones libres de género

Demin United x H&M, foto tomada de: stilo.es

Algunas de las marcas conocidas se han arriesgado a estas creaciones, como H&M en dos ocasiones. La primera fue en Marzo del 2017, su nombre era Demin United, una colección fresca y sport, con sudaderas, básicas,  jeans, monos y chaquetas en denim.

La siguiente de este grande del low cost, fue una colaboración con Eytys, en donde realizaron el lanzamiento de diferentes sudaderas, chaquetas y prendas con variedad de estampados, además de su distintivo calzado grueso.

H&M x Eytys, foto tomada de: https://www.25gramos.com/libra/

Más allá de los básicos, Lacoste sorprendió a muchos para la serie de primavera – verano 2019, en donde, además de sacar su colección unisex, esta llevo la neutralidad a un punto alto de creatividad, combinando la clásica polo, con pantalones cortos, sudaderas y hasta trajes con sneakers.

Lacoste Spring Summer 2019 , foto tomada de: https://boutique.humbleandrich.com/

La mayoría de productores que han confeccionado unisex, se han ido por una línea de básicos y colores neutros, a la moda sin género aún le queda campo por explorar, entre la versatilidad de estas prendas esenciales, hasta diseños más atrevidos, sin barreas de color o estampado; para lograr eliminar las barreras de género en la moda, o ser un vínculo entre lo que hoy en día vemos como, femenino o masculino.

Con cariño,

Natalia Torres.